
Hola, soy Michael Pieter
Soy la persona que esta detrás de la cámara.
Nací en Holanda. Con tres años me plantaron en Almería y aquí sigo.
La cámara de carrete de mi abuelo y yo teníamos un acuerdo no oficial. Él la dejaba por ahí y yo la cogía. Supongo que ya entonces me molestaba que las cosas pasaran y desaparecieran.
Tengo 39 años, una furgo, dos perros que se llaman Dora y Thor y una relación bastante seria con el café y la cerveza fría.
Soy capitán de yate, aunque últimamente paso más horas con la cámara que con el timón. No necesariamente en ese orden.
Llegué a las bodas casi de casualidad. Pero me quedé porque resulta que me encanta. Hay algo muy bestia en que alguien te deje entrar en el día más importante de su vida y confíe en que no la cagues.
No hago fotos perfectas. Hago fotos verdaderas. Sin poses raras, sin retoques que parecen de revista, sin dirigirte cada dos minutos. Me muevo por ahí, observo, y disparo cuando algo me dice que dispare.
Y si tenéis perro o gato o lo que sea — traedlo. Va en serio. Algunos de mis momentos favoritos en bodas los ha protagonizado un animal que no estaba en el planning.
Si con todo esto pensáis "este es nuestro fotógrafo", escribidme. Si no, sin problema también.







